P.C.Plockboy

P.C.Plockboy, nacido en Holanda en 1620, se instaló en Inglaterra, donde tomó contacto con el reformismo religioso protestante de los grupos iniciáticos que seguían la línea comunitarista de George Fox. Este, considerado como fundador de los cuáqueros, había nacido en 1624 en el Condado de Leicester, y aunque de familia humilde había tenido una esmerada educación religiosa, estando incluso a punto de seguir los estudios para sacerdote. Su personal interpretación de la Biblia le llevó a disidir de la línea oficial de la Iglesia de Inglaterra, y como manifestó en público sus opiniones fue denunciado por blasfemia y encarcelado en 1650.

 

Organizó en Manhattan, en 1664, una colonia agroindustrial de base precooperativa, que fue disuelta al poco de su fundación por órdenes directas del Gobernador inglés. Pero la semilla solidarista cuáquera quedó sembrada, al punto que siendo una pequeña comunidad, han dado varios Presidentes a los Estados Unidos de Norteamérica (y también han dado sus frutos al mundo, fundando algunas de las más prestigiosas organizaciones humanitarias universales, como por ejemplo Amnistía Internacional o Greenpeace).

El panfleto sobre la felicidad de los pobres.

La importancia de Peter Cornelius Plockboy para la doctrina cooperativa proviene del panfleto que publicó en 1659, bajo un largo título: “Ensayo sobre un proceso que les haga felices a los pobres de esta nación y a los de otros pueblos, consistiendo en reunir cierto número de hombres competentes en reducida asociación económica, o pequeña república, en la cual cada uno conserve su propiedad y pueda, sin necesidad de acudir a la fuerza, ser empleado en la categoría de trabajo para la cual tenga más capacidad”. En este texto Plockboy (que utilizó para publicarlo el seudónimo de “Van Ziirickzee”), adelanta las bases del cooperativismo, por lo que se le ha calificado con justicia de “Patriarca de la Cooperación”. Sobre el mismo principio de las comunidades cuáqueras, propone como sociedades económicas y sociales la creación de asociaciones (“pequeñas repúblicas”) de bases comunitarias, con dirigentes elegidos entre todos cada año. Establece la supresión del lucro como causa societaria, al que considera origen de conflictos y desigualdades. Acepta la propiedad privada, el derecho a la herencia y la separación voluntaria de los asociados, retirando su aportación o su equivalencia en dinero actualizado. Determina la necesidad del establecimiento de un trabajo no alienante, acorde a la vocación o utilidad de cada quien, fijando en la misma intención la jornada laboral en seis horas. Además concreta el derecho de todos los partícipes al excedente económico al finalizar cada ejercicio.

Sobre las bases asentadas por Plockboy  el galés  Robert Owen (1771-1858) diseñó sus “Pueblos de la Cooperación” y el francés Charles Fourier (1772-1837) los “Falansterios”.

Esa idea de la cooperativa como colonia se trasmite al cooperativismo moderno y así vemos como en los estatutos originales de Rochdale (21 de diciembre de 1844), en su primer expositivo se dice literalmente: “Desde el momento en que sea posible, esta sociedad emprenderá la organización de las fuerzas de la producción, de la distribución, de la educación y del gobierno, o dicho en otras palabras, el establecimiento de una colonia que se baste a sí misma y en la que se unirán los intereses, o bien prestará ayuda a otras sociedades para establecer colonias de esa clase”.

Incluso en la actualidad Plockboy es reconocido como pionero en la proposición de una economía alternativa de bases humanistas y solidarias. Nada menos que en el documento vaticano sobre desarrollo solidario, librado por la Secretaria de Estado del Vaticano (4 de octubre de 1996), de cara al nuevo milenio, emitido por el Pontificio Consejo “Cor Unum”, preparado “por indicación del Santo Padre Juan Pablo II” (exposición previa), se dice textualmente (pág. 22): “En su lucha contra el hambre y la miseria, esas acciones [pág. 14 del documento: “es preciso promover las asociaciones agropecuarias, la gestión comunitaria del agua y la formación de cooperativas”] se inspiran en las corporaciones medievales y sobre todo en las uniones cooperativas fundadas en el siglo XIX por promotores del bien común, inspiradas en el espíritu del Evangelio y basadas en la solidaridad social. El primero que subrayó la necesidad de organizarse para lograr la promoción social fue el cuáquero P.C. Plockboy “.